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Petit Pau: alta cuina de barri

Al cor de Sants, aquest bistrot català té una carta de vins amb dues referències

Petit Pau
©MariaDias Petit Pau
Per Montse Virgili |
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Quina mandra i quin desassossec provoquen aquelles cartes de vins que semblen un resum de l’enciclopèdia britànica! N’hi ha que tenen el gruix de la guia telefònica quan ja no en corre cap per casa.

Què amagaran aquestes llistes interminables amb 50 denominacions, varietats i colors? La majoria ens sentim perduts entre tantes referències. Al Petit Pau, aquest nou restaurant del barri de Sants, ens volen evitar els maldecaps, i és per això que només serveixen dos vins, un blanc i un negre, per acompanyar el que és realment important per ells, la teca.

En Joan de Casa Bardella, el celler del carrer d’Entença, és qui aconsella el sistema binari del Petit Pau, un blanc i un negre. Ara mateix, els dos vins de la carta són: el Dardell, fet a partir de garnatxa blanca i viognier de la Terra Alta, un vi sorprenent i deliciós, i Lo virol, un Costers del Segre de merlot, sirà i ull de llebre, que lliga perfectament amb la carta d’hivern. Els dos s’ofereixen al preu de 10 euros. En un futur, en Pau, l’amo del restaurant, vol estar atent a l’arribada del vi novell, perquè la decisió d’oferir dos vins és una manera d’acostar-se a la cultura del bistrot francès que tant li agrada.

La parella de vins fan bona companyia a plats com l’escudella amb galets farcits, carbassa i farcellet de col o la pintada rostida amb prunes i pinyons, crestes i pedrers, però també s’adiuen a propostes més lleugeres com la cua de rap amb cítrics i fonoll i l’amanida tèbia d’espinacs. Els preus dels plats també són un prodigi de seny. Amb prou feines n’hi ha cap que superi els 10 euros. Miracle, en un restaurant de categoria.
Amb algunes petites concessions, la carta del Petit Pau dóna un cop d’ull a la cuina tradicional i la reinterpreta.

Com diu la dita, en Pau va fer allò de roda el món i torna al Born. Després de treballar en restaurants de prestigi, cuinar per a d’altres a Itàlia i a Corea, ha tornat al barri on va néixer per obrir el restaurant on sempre hauria volgut treballar. L’acompanya en aquesta aventura en Marc, un cuiner que va ser alumne d’en Pau fa anys, i amb qui s’entén perfectament. Al Petit Pau, les coses van de dos en dos

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Petit Pau

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Después de cocinar en restaurantes de prestigio en todo el mundo, el propietario de Petit Pau ha vuelto al barrio de Sants. En formato tamaño de bar, y dentro de sus posibilidades logísticas, ofrece una cocina excelente, donde apenas ningún segundo plato sobrepasa los diez euros. Siguen escrupulosamente la temporada, siempre encontraréis la misma oferta al mediodia y por la noche. Probad platos como la pintada asada con ciruelas y piñones, crestas y mollejas, toda una maravilla de renovación del asado de Navidad de toda la vida.

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